Rencor / El enemigo de tu paz mental

 

Por Rudi García / Terapeuta Emocional

“Qué difícil es perdonar”, pues sí, pero también es difícil aceptar la realidad de que las cosas son consecuencia de las acciones que tomamos, o consecuencia de las decisiones que no tomamos.

“Hubiera dicho esto, o hubiera hecho lo otro”… pero no lo hiciste, puedes elegir quedarte en casa, lamentándote de las cosas que no pasaron, pero fuera de ella, el mundo sigue girando, hay vida sucediendo, hay personas que hacen todo lo que pueden con lo que les tocó, y en algún momento se las ingenian para ser felices con lo que tienen.

¿Te has dado cuenta de que existen personas que tienen un caparazón muy ligero? “Son conformistas” me dirás, o “son tontos porque se dejan de las demás personas” en realidad perdonar es el arte de enviar todo al carajo.

“Cómo es posible perdonar esto, me va a ver la cara”, no estoy diciendo que toleres cosas que maten tu dignidad o respeto, lo que digo es que tienes que dejar de dar tanta importancia a las cosas que no son como quieres que sean.

¿Te engañó? Ponle un moño, y regálalo al carajo, ¿te robó dinero? si es mucho, deja que la justicia se encargue, si no es tanto, te costó esa cantidad de dinero deshacerte de una persona que no valía la pena conservar, ¿habló mal de ti a tus espaldas? si te perjudica en tu trabajo o en cosas más profundas haz algo al respecto, pero si no tiene importancia, puedes vivir con eso. ¿Te recordaron a tu mamá en el tráfico? ten paciencia, déjalo que se ponga en riesgo, tú no.

El rencor, es un veneno que sólo le hace daño a la persona que lo produce, es un sentimiento inútil que sólo sirve para bajar tu autoestima y castigarte por cosas que no puedes controlar. Puede generarte problemas de salud física, mental y afectar a las personas que de verdad valen la pena conservar y que no merecen el fruto de tu amargura.

No puedes esperar que con el rencor se cambien las cosas que se tienen que cambiar, pero sí que puedes actuar en consecuencia positivamente, sí que puedes defenderte y sí que puedes privar de tu persona de forma sana a las personas que una y otra vez te hacen daño. Eso genera verdaderos cambios en ti y en los demás.

“Te estás enojando con el burro porque es burro…”

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