Sábado Santo: Jesús está sepultado

Redacción

El Sábado Santo es un día de oración junto a la tumba esperando la resurrección. Es día de reflexión y silencio.

Tras los dramáticos sucesos del Viernes Santo, cuando Jesús vivió la Pasión, Vía crucis y fue crucificado, sus discípulos y seguidores se ocultaron por temor a ser denunciados por los fariseos y arrestados por los romanos.

Judas se ahorcó al ver su gran pecado, y sólo quedaron 11 apóstoles que esperaban la señal de Jesús, la Resurrección, para iniciar la predicación de la palabra nueva, la Salvación eterna.

Mateo 27, 62 a 66

La guardia ante la tumba

27:62 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato,

27:63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.

27:64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.

27:65 Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.

27:66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

El Sanedrín quería impedir que el pueblo supiese la nueva nueva que, temían, podría pasar el domingo, el Domingo de Resurrección.

La característica esencial del Sábado Santo es la ausencia del Señor, ya que se recuerda su muerte no hay Eucaristía.

Es imposible la Eucaristía por que el Señor no está, hoy ha muerto… pero se prepara todo con alegria para llegar al Domingo de la Resurrección.

Actualmente, el Sábado Santo es la preparación para la celebración de la Vigilia Pascual.

Por la noche se lleva a cabo la celebración de la Vigilia Pascual. Dicha celebración tiene tres partes importantes que terminan con la Liturgia Eucarística:

1. Celebración del fuego nuevo.
2. Liturgia de la Palabra.
3. Liturgia Bautismal.

Era costumbre, durante los primeros siglos de la Iglesia, bautizar por la noche del Sábado Santo, a los que querían ser cristianos. Ellos se preparaban durante los 40 días de Cuaresma y acompañados por sus padrinos, ese día se presentaban para recibir el Bautismo.

También, ese día los que hacían penitencia pública por sus faltas y pecados eran admitidos como miembros de la asamblea.

Actualmente, la Vigilia Pascual conserva ese sentido y nos permite renovar nuestras promesas bautismales y acercarnos a la Iglesia con un espíritu renovado.

Sugerencias para vivir la fiesta:

Hay quienes acostumbran este día encender sus velas del bautismo y llevar un cirio pascual a la iglesia o agua para que se bendecida en la liturgia del Sábado Santo, para tener en sus hogares.