Siglos de pandemias y AMLO

 

Por Víctor M. Pérez Díaz / Diputado federal del PAN

Es increíble que como humanidad desaprovechamos los errores que vamos cometiendo a lo largo de siglos de historia.

Nos hemos convertido en la presa perfecta, de manera extraordinaria, al no sacar ventaja de los acontecimientos pasados que se han suscitado en el pasado, ni “en defensa propia”, a pesar de la estela de evidencia negativa y letal que estos nos van dejando.

Por ejemplo, datos de la época medieval, del imperio romano y de la propia civilización azteca, nos dejan claro que las epidemias, pandemias o cualquier otro fenómeno “natural”, ponen en riesgo a la humanidad entera, razón por la cual era necesario, por no decir obligatorio, tomar en cuenta esos sucesos y reaccionar en consecuencia como civilización ante ello.

Por el contrario, por increíble que parezca, no hemos hecho algo al respecto, pues seguimos siendo tan indefensos ante tales embates que uno de ellos tiene a la sociedad entera actualmente contra la pared y al punto del colapso social, económico, y ya no digamos, el político.

Con apenas una Ley General de Salud que establece como debe conformarse un Consejo de Salud en el plano nacional, nuestras normas no obligan ni rigen nada en el plano de actuación nacional para enfrentar una pandemias como la actual.

No obstante lo anterior, es lamentable que estamos por iniciar el juego de “sálvese quien pueda” y el Presidente AMLO, para acabarla de arruinar, omite ejercer, a propósito, el liderazgo que le heredaron las urnas, obvio sabiéndose perdido en esta crisis sanitaria-económica-política, que apunta a ser su propio despeñadero.

Lo triste de todo esto sería que no hiciéramos una reflexión social amplia, y que no nos pusiéramos a solucionar mediante verdaderos acuerdos en lo político la crisis sanitaria y económica que tenemos frente a nosotros.

Y, de manera paralela, empezar a correr el lápiz para llevar al Congreso Federal la discusión y aprobación de las leyes necesarias para diseñar los protocolos básicos para que, en lo sucesivo, no se esté abordando el problema decidiendo “sobre las rodillas”, como actualmente se realiza.

Definitivamente es ridícula la escena de criterios separados para definir quién , cómo, cuándo o dónde, se reactiva la economía, con gobernadores haciendo lo suyo por separado o apenas tomando acuerdos regionales.

Cómico y trágico sobre todo, que el presidente no ejerza un liderazgo legítimo, para darle certidumbre a una nación ávida de una ruta segura.

Pero aún más, ridícula y cruel la manera de mentirle a un país con cifras, in-cre-í-bles, mediante un “médico arlequín” (López Gatell), que en lugar de abonarle a Lopez Obrador, termina por contribuir a un gobierno falaz, cada día más endeble.

Queda muy, pero muy claro, que como seres humanos no hemos avanzado en un tema tan relevante como lo es el la defensa ante el riesgo en que se encuentra la humanidad por el embate de contagios como el que hoy estamos sorteando.

A la vez, desafortunadamente los liderazgos se encuentran dispersos, y un claro ejemplo de ello es que los Congresos nunca han normado criterios sobre este tipo de situaciones, provocando que nos encontremos a la deriva, afectando directa o indirectamente con esta omisión a la sociedad en general.

Nada justifica que no aprendamos de la historia. Nada válido es jugar a la política y que nuestro presidente, de manera graciosa e irresponsable, se vaya de gira como si nada pasará.

Pero menos válido es que no estemos escribiendo ya las leyes y normas para en un futuro, aunque esto llegará a ser un circo, no dependiéramos de los payasos ni de arriesgarnos a que crezcan los enanos, en lugar de estar construyendo leyes e instituciones más fuertes.

Doce millones de desempleados, 10 mil muertos por COVID-19… la cuenta seguirá, un Gobierno timorato y un pueblo sin ley ni protocolos de acción ante un virus letal.

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